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Inquietudes frecuentes

Durante los primeros días y semanas, es posible que el bebé necesite comer cada una o dos horas, o incluso con mayor frecuencia. Es normal que un bebé coma 12 veces en 24 horas.

Alimentar al bebé en el momento oportuno ayuda a producir una cantidad suficiente de leche, así como también a mantener dicho suministro.

Otro motivo por el que puede tener un nivel bajo de leche se relaciona con la posibilidad de que el bebé no se agarre bien al pezón y no pueda extraer toda la leche que necesita.

Si cree que es posible que su bebé no esté consumiendo una cantidad suficiente de leche, consulte a su proveedor de atención médica o a un asesor especializado en lactancia materna para obtener ayuda.

Todos los bebés tienen períodos de irritabilidad en los que lloran a lo largo del día y la noche. Es posible que note que su bebé se vuelve más irritable durante un determinado momento del día.

Esto es normal y no necesariamente significa que tiene hambre. La digestión inmadura puede causarles algunas molestias a muchos recién nacidos.

Si nota que su bebé se altera inmediatamente después de comer o no aumenta de peso, consulte con su proveedor de atención médica o con un asesor especializado en lactancia materna para determinar si recibe suficiente leche cada vez que lo amamanta.

Para muchas madres y muchos bebés, la lactancia materna es una habilidad que requiere de mucha práctica y apoyo.

Por lo general, se vuelve mucho más fácil y agradable una vez que ambos aprenden cómo hacerlo y se conocen el uno al otro.

Obtener el apoyo de una amiga que amamanta, de un grupo de apoyo para madres, de un consejero o de un asesor especializado en lactancia materna puede ayudarla a cumplir sus objetivos.

Al amamantar, las molestias deberían ser mínimas. No es normal sentir dolor.

Muchas veces, este dolor se alivia al mejorar la manera en que el bebé se agarra al pezón.

Si los pezones le duelen, están agrietados o le sangran, comuníquese con un asesor especializado en lactancia materna para que evalúe su situación. Mientras tanto, trate de que su bebé se agarre bien al pezón.

Si tiene dudas con respecto a esta decisión, comuníquese con un asesor especializado en lactancia materna o con su proveedor de atención médica para volver a evaluar sus objetivos de alimentación.

Es importante que su bebé esté bien alimentado y que usted obtenga toda la información que necesita antes de tomar una decisión.

También le recomendamos que comparta sus planes de alimentación con el equipo de atención médica, a fin de que puedan brindarle información específica que se adapte a sus necesidades.

Si alimenta al bebé con leche de fórmula, es posible que su producción de leche materna disminuya.

Independientemente de lo que escuche o lea, la leche de fórmula no es una solución para disminuir la irritabilidad, los gases o la regurgitación.

Son conductas normales y comunes en todos los bebés. De hecho, la leche de fórmula puede ser más difícil de digerir para algunos bebés, lo que podría aumentar su malestar.

Si tiene las mamas hinchadas, duras, pesadas y sensibles, significa que están llenas de leche.

A medida que la leche cambia de calostro a leche madura en los días posteriores al parto, los tejidos mamarios podrían hincharse y dificultar la extracción de la leche de las mamas.

Masajearse las mamas, colocarse compresas frías sobre estas o sacarse la leche de forma manual pueden ayudarla a reducir el dolor y la hinchazón.

Amamantar a su bebé de manera frecuente permite que la leche fluya durante todo este tiempo, lo que hará que se sienta mejor después de 24 a 48 horas. Si se siente afiebrada o nota la presencia de una zona enrojecida y caliente en la mama, o si el bebé no puede agarrarse al pezón para extraer la leche, comuníquese con su proveedor de atención médica de inmediato.

Para los bebés, llorar es algo natural y representa una manera común de expresión personal.

Puede significar que algo le provoca incomodidad o enojo, como demasiada actividad o movimiento, un pañal sucio o incluso dolor de estómago.

Los bebés también lloran cuando necesitan estar cerca de usted. Si bien los bebés que tienen hambre lloran, este es un signo tardío.

Es normal notar un aumento en los períodos de llanto hasta cerca de los 2 meses de edad; luego, dichos episodios comienzan a disminuir.

Si tiene problemas para sobrellevar el llanto de su bebé, pídale ayuda a su pareja, a sus familiares o amigos, o al proveedor de atención médica.

NUNCA sacuda a un bebé. Para calmarlo, intente con el contacto piel a piel y los sonidos suaves.

Es normal, y también saludable, que los recién nacidos se despierten durante la noche.

Los bebés aún no distinguen entre el día y la noche. Cuando su bebé se despierta por la noche, es posible que se sienta incómodo, tenga hambre o necesite ayuda para volver a dormirse.

Sostenga al bebé cerca para determinar qué necesita.

Siga siempre las recomendaciones de sueño seguro y evite quedarse dormida con el niño en el sofá o en la silla.

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